LA GUA-GUA
"Allá por los años cuarenta, al inicio de las obras de Refinería, habían dos conductores que tenían encomendado el traslado de personal: a los encargados del trazado y construcción los llevaba José Saura, y a los primeros trabajadores, mi padre, Bartolomé Villalba Cruz.
El primer vehículo que le fue asignado era un Studebaker que venía de la refinería Calvo Sotelo de Puertollano, que ya empezó a producir en plena II guerra Mundial (1942).
Sobre 1949, la Refinería de Petróleos de Escombreras comenzó a funcionar y se independizó de la Calvo Sotelo. Entones decidieron cambiar el vehículo por otro de la Refinería de Canarias y el autobús llegó a Cartagena de manos de un conductor oriundo de las islas, donde a los autobuses se les llamaban gua-guas.
La “gua-gua” en su tradicional parada de los Héroes de Cavite.
Hizo tanta gracia, que el nombre perduró a través del tiempo y los autobuses que iban a Refinería siempre han sido gua-guas. Tanto es así, que cuando se instauró un servicio continuo de autobús entre el Poblado y Cartagena, se trajeron dos autobuses a los que se les llamó las ballenas, pero nunca fueron capaces de desbancar a las famosas gua-guas.
Estos autobuses tenían diversas funciones: recogían a los trabajadores para llevarlos a la empresa, servían de transporte para los moradores del Poblado ,y a los niños para ir al colegio. Luego hacían la operación contraria, dando así servicio a la fábrica y al Poblado, por un módico precio".

BARTOLOMÉ VILLALBA PÉREZ