La Iglesia de Barrio de Peral
Antes de empezar quiero mencionar que este artículo, salvo algunas pequeñas anotaciones, está extraido del libro: Barrio de Peral: sus orígenes e historia, de Julia Vázquez Aragón y otras, editado en 1998 por la Asociación de Mujeres Amanecer de Barrio de Peral.
Sus orígenes
En una hoja parroquial de septiembre de 1926, (fecha en que se puso la primera piedra del monumento) titulada "Mi Parroquia", escribió un articulo D. José Vázquez Cores (Vasco de Cors) relatando sus vivencias y cuenta que él mismo, siendo un chiquillo, tocaba la esquila del minúsculo campanario de la bonita capilla que poseía D. Nicolás Berizo en su finca, que estaba situada al final de la calle que hoy lleva su nombre. Este era el único lugar donde los fieles de "Los Molinos", que dependían de la parroquia de San Antonio Abad, podían escuchar la Misa sin cortapisa alguna por parte de su propietario.
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Capilla de la Piedad y familia Berizo
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En dicha capilla se veneraba una bonita imagen de nuestra patrona la Virgen de la Caridad, obra del escultor murciano Sánchez Araciel, que se procesionaba por el barrio los Viernes de Dolores. Dado su éxito, el Hermano Mayor de la Cofradía Marraja, Don Francisco Conesa Balanza, le solicitó dicho grupo escultórico a D. Nicolás para procesionarla por Cartagena en los desfiles de Viernes Santo. Este accedió y así se hizo hasta 1916.
Se supone que por este motivo, la iglesia de Barrio Peral, a pesar de estar y ser la primera erigida en el mundo al "Inmaculado Corazón de María", en el Obispado constaba, hasta no hace muchos años, como a "Nuestra Señora de la Caridad".
Por aquel entonces, vivía en el barrio un Teniente de Navío apellidado Vizcarrondo, que sufrió la adversidad de ver morir a su esposa sin poder recibir los últimos sacramentos. Por este motivo fue el primero en promover la construcción de una iglesia con vivienda para un sacerdote estable.
A principios de 1889 aparece en el Eco de Cartagena, una noticia que recogen de otra publicación enunciando que D. Nicolás Berizo cede los terrenos para la construcción de una iglesia en "Los Molinos". Fue una confusión. El verdadero donante fue D. Pedro Sánchez Martínez, que según el censo de 1894 era vecino de la calle de Peral (a la derecha de la iglesia).
Este Señor fue un gran benefactor del barrio como más adelante iremos descubriendo, no sólo cedió los terrenos sino también promovió suscripciones públicas que en un principio crecieron mucho pero no lo suficiente para su terminación.
Al ayuntamiento también se le solicitó ayuda por medio del Señor Berizo, que era Concejal de éste, y en sesión del 11 de mayo de 1889, en nombre de los vecinos del barrio y en el suyo propio, solicitaba la mayor cantidad posible para las obras de la iglesia que estaba en construcción, siéndole concedidas dos mil pesetas.
Todo fue inútil y el deseo de los habitantes del barrio por conseguir su iglesia se consideró fracasado, las obras quedaron paralizadas durante varios años y el esfuerzo de todos se destruía lentamente, en esta ocasión no se llegó al fin deseado.
Una nueva Junta lo volvió a intentar, pero chocó con tantas dificultades desde el primer momento que desistieron de ello.
De la isla de Amnobón en la Guinea Española llegó al barrio D. José Espinosa y León, Alférez de Navío, vio en las condiciones en que se encontraba la iglesia, decidió terminarla y poniendo a disposición de las obras, en primer lugar todo su capital, más tarde interesó a un pequeño grupo de personas y tanta maña se dio que en poco menos de un mes los trabajos se reanudaron, según noticia del Eco de Cartagena de fecha, 18 de marzo de 1896, con el propósito de no interrumpirlas hasta su terminación, y así sucedió siete meses más tarde. Habiendo sido Director sin honorarios el señor Espinosa.
Los niños también contribuyeron a las obras de su iglesia y a mediados de mayo del mismo año, representaron una función en el Teatro Principal con gran éxito.
Una semana antes de la inauguración de la iglesia, ya encontramos en el "Eco", noticias sobre este evento, los preparativos, que fueron grandes, los realizaron los vecinos con gran alegría.
A pesar del fuerte viento que reinó la víspera, que a punto estuvo de destruir dichos preparativos, "Los Molineros" dejaron el pabellón bien alto.
El sábado 26 de septiembre de 1896, fue el gran día. Desde la noche anterior, el barrio albergaba en la finca del señor Berizo al señor Obispo de la Diócesis, D. Tomás Briand y Libermore, el cuál, el domingo vistió la Capa Magna para celebrar la Santa Misa cantada en el nuevo Templo. Y grande fue la alegría de los vecinos al oír sonar las campanas por primera vez llamando a Misa.
Llegó acompañado por D. Luís Espinosa, padre del director de las obras, en un lujoso Landó y una extensa comitiva.
A las cuatro de la tarde del domingo, el señor Obispo abandonó el barrio, muy satisfecho de sus habitantes y acompañado de las personalidades que lo recibieron. Cuando a las cinco de la tarde pasó el tren por el apeadero, todo el barrio salió a despedirlo y los acordes de la marcha real sonaron hasta que el tren se perdió de vista.
La iglesia está edificada, como ya dijimos anteriormente, en terrenos cedidos por D. Pedro Sánchez Martínez y según la costumbre de la época, él y su señora están enterrados en la capilla de San Pedro, ahora San José.
Estos terrenos medían mil setecientos metros cuadrados, su planta forma una cruz cuyo tronco medía veinte metros de longitud, siendo la distancia de los brazos de dieciséis metros, el atrio medía nueve metros de ancho por dieciséis de largo. Este primer proyecto ha sido modificado varias veces.
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1896. Iglesia de Barrio Peral (1)
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El orden arquitectónico del edificio era GrecoRomano, la portada inicial era una imitación de un trozo de fachada de la Catedral de San Marcos en Venecia y estaba franqueada por dos torreones de fundición que terminaban en cúpulas de zinc.
Los pilares estaban construidos de ladrillo y los entrepaños con mampostería y verdugados de aquel material. La bóveda era de cemento y estaba trabada de alambre.
El edificio recibía ventilación y luz alta por el rosetón de cristales que tenía sobre la puerta principal y por cuatro ventanas ojivales recubiertas por pequeños vidrios de colores, situadas dos en la nave y las otras dos en los extremos de los brazos de la cruz.
Estos datos rescatados del "Eco de Cartagena", son algo retóricos pero muy útiles.
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Plano del templo insertado en el artículo del "Eco de Cartagena", 26-9-1896 (2)
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La imagen; era la que se veneraba bajo la advocación del Inmaculado Corazón de María y estuvo expuesta al público en el escaparate de un comercio de la Calle Mayor de Cartagena, fue adquirida en Barcelona por D. Ramón Cuenca y destruida en la Guerra Civil. Destacaba sobre una hermosa alegoría de la Gloria pintada por el artista Ussel de Guimbarda. No a todos les agradó la imagen de la Virgen, a un sector de los vecinos les pareció que representaba una mujer demasiado joven.
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Imagen del Inmaculado Corazón de María, destruida en la Guerra Civil (2)
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Los elogios y agradecimientos fueron abundantes y justos para el Señor Espinosa, sin cuya iniciativa nunca se hubiese conseguido; al propietario del solar, D. Pedro Sánchez, que lo cedió al igual que abundante cantidad de dinero; al Señor Cuenca, que regaló la imagen que dio nombre a la nueva Iglesia; al Maestro de Obras, D. Pedro Sánchez Arroyo, que regaló el pavimento y la Pila Bautismal, siendo el primer bautizado su nieto, Pedro García Rodríguez, hijo de su hijo mayor Pedro García Segado; al pintor Ussel de Guimbarda; y como cuenta D. José Vázquez (el antiguo habitante del barrio), a todos los vecinos que eran algo propietarios, pues quien no dio dinero aportó algún carro de piedra o algunos cientos de ladrillos, o varias horas de trabajo robadas al descanso.
Un capítulo importante en las fiestas de aquellos años eran las limosnas y el Barrio de Peral no iba a ser menos, el sábado se dio de comer a ciento cincuenta pobres un abundante cocido y pan a cargo de D. Pedro Sánchez y el domingo por D. Ramón Cuenca, una libra de pan y diez céntimos.
El barrio se vio desbordado por los visitantes, las tartanas y los coches formaron largas filas y los tranvías subían convertidos en racimos de seres humanos, teniendo éstos servicio extraordinario hasta las doce de la noche.
La música, los bailes, la iluminación y los bonitos fuegos artificiales también fueron un gran aliciente para la fiesta de inauguración de la iglesia.
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1909. A la izquierda, podemos ver las torres de la antigua iglesia del barrio.
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En el mes de septiembre de 1897, en el "Eco", leemos esta noticia que en nuestros días sería raro de encontrar; se trata de los funerales, más bien los segundos funerales de la primera esposa de Don Pedro Sánchez Martínez, Doña Fulgencia González, que como ya contábamos anteriormente, sería enterrada con su marido en la capilla de San Pedro de la nueva iglesia. Probablemente sucedería su muerte durante las obras, y en el día de la fecha seis de septiembre de 1897, sus restos fueron trasladados a la misma desde el Cementerio de San Antonio Abad.
A las siete de la mañana se congregaron numerosos amigos del esposo de la difunta y exhumados los restos fueron trasladados a la capilla del cementerio en la cual se celebró una misa cantada y responso.
Una vez finalizado se procedería al traslado que a pesar del calor y la lejanía, se hizo a hombros y llegados a la Iglesia se cantó una Misa de Réquiem acompañada desde el coro por la capilla de la Caridad, el oficio y lecciones por el Maestro Prado y el responso por D. Indalecio Soriano Fuertes.
Terminada ésta, los restos de Dña. Fulgencia fueron depositados en su sepultura y con ella documentos escritos por su esposo. La noticia del periódico terminaba de la siguiente manera:
"Descanse en paz en su nueva Sepultura, la que fue modelo de esposas"
El 17 de enero de 1906 la noticia del Eco fue la siguiente: "Costeada por nuestro querido amigo Don Pedro Sánchez, que ayer celebraba el santo de su linda hija Penchita, se verificó en la Iglesia de los Molinos una solemne misa cantada ocupando la Cátedra del Espíritu Santo un Padre Redentorista"
Cinco días después nos encontramos dos noticias esta vez más tristes, una la muerte de la niña María Luisa Briones, hija de D. José Luis y nieta del exsenador D. Luís Angosto y Lapizburu, vecinos del barrio. La otra, la de la muerte de D. Pedro Sánchez Martínez.
Todos las noticias encontradas sobre este señor han sido para bien, favorecía a todos, por eso el día de su muerte, las viudas y los huérfanos "regaban el lecho de su moribundo bienhechor"
Aparte de ceder los terrenos para la construcción de la iglesia y dar dinero en metálico, daba limosnas, encabezaba personalmente postulaciones y cuentan crónicas que cuando el Batallón de Infantería de Marina partió hacia Cuba, a los que eran vecinos del barrio, los despidió con una comida, tomando a su cargo a las familias. Fue un hombre de "corazón de oro envuelto en rústica corteza. Quien acudió a él siempre lo halló y su mayor virtud, la modestia.
El día 23 de enero de 1906, fue trasladado el féretro desde su casa al Casino Industrial, del que fue Presidente, donde se instaló la capilla ardiente. Durante toda la mañana cada media hora se dijeron misas por su alma, a la hora del entierro se congregaron numerosas personas de todos los status sociales, siendo llevado a hombros desde el Casino, pasando por la Plaza Sánchez Domenech, calle del Convento (ahora J. Oliver Rolandi) hasta la iglesia.
Desde 1943, siendo cura párroco D. Alfonso Navarro Ballesta sus sepulturas se hayan ocultas bajo el pavimento sin ningún signo externo que las identifiquen. Sería un acto de gratitud instalar una lápida a modo de recordatorio, indicando el sitio donde reposan tan dignas personas.
Al año siguiente de estos acontecimientos, en 1907, la iglesia fue elevada a rectoría por el señor Obispo D. Vicente Alonso y Salgado, siendo el primer Sacerdote que actuó de Rector D. José María Contreras Tornero, y desde esta fecha, se hicieron distintas mejoras de hornato, gracias a la esplendidez de los fieles y a la buena administración de los distintos rectores.
En septiembre de 1919 en el "Eco" se publicaba una lista de donativos con nombres y apellidos y cantidades donadas para las obras de la iglesia, recaudados por la Junta de Damas del Barrio de Peral, constituida accidentalmente para este fin.
El Monumento
Durante casi los treinta años que separan los dos acontecimientos más importantes en la historia de la parroquia, la actividad no cesa, actividad en todos los aspectos, religiosos, económicos, festivos y sobre todo ganas de trabajar por ella. La sociedad de entonces era muy religiosa y temerosa de Dios y la de nuestro barrio era conocida por ello. Su actividad extralaboral, normalmente, la empleaban en la Iglesia.
Según el libro bibliográfico de D. José Esteban Díaz, este cura rector, nacido en La Arboleja (Murcia), fundó Asociaciones Marianas, la Congregación de Los Luises y la Hermandad de Caridad de los Caballeros del Corazón de María. También colaboraba en los periódicos "El Eco de Cartagena", "La Verdad de Murcia", "El Debate de Madrid", y continuó con "Mi Parroquia" (hoja de divulgación parroquial).
Propició la celebración de una asamblea mariana que bendijo su Santidad el Papa, los ejercicios espirituales venían a impartirlos Padres misioneros del Corazón de María. La misión de 1925 fue recordada especialmente por la gran asistencia de público que obligó a celebrar la misa en el atrio de la iglesia.
Estuvo en la parroquia desde el 1 de septiembre de 1.923 al 5 de marzo de 1931 desde donde fue destinado a Yecla. Durante veintiún años ejerció en la Parroquia de La Purísima, donde esta enterrado en la Capilla del Santísimo.
Los ocho años que convivió entre nosotros fueron de enorme beneficio para todos. Apoyado por las autoridades tomó la decisión de ampliar y embellecer el Templo, así como construir una nueva fachada.
El día 25 de julio de 1926 se puso la primera piedra para el Monumento, según el proyecto del arquitecto D. Víctor Beltrí, el cual en sólo unos trazos plasmó la idea que todos tenían. Pero las obras no comenzaron hasta enero del año siguiente, las cuales no interrumpieron el culto, pues se dio paso bajo los arcos de su base.
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El señor Obispo, D. Vicente Alonso y Salgado, llegó desde la capital acompañado por personalidades del barrio, el 24 de julio a las cinco y cuarto de la tarde. Desde el hotel "Vinzes", le escoltaron una sección de bicicletas organizada por D. Rafael Perelló García, y en la Plaza de Sánchez Domenech era esperado por casi la totalidad de los habitantes, autoridades y representantes de prensa, de la Hermandad de Caridad, de La Unión Patriótica y varios de la Comisión Popular de Los Molinos.
Quiso éste dirigirse andando a la finca del Señor Martínez Coll, que le serviría de residencia durante su estancia en el barrio, formando los vecinos una manifestación espontánea, queriendo besar el anillo de éste: Cuyas indulgencias alivian tanto las culpas de los pecados"
Al día siguiente, apenas levantó el día, salió la procesión de la Milagrosa acompañada como siempre por los vecinos cantando el Rosario de La Aurora. Con repique de campanas, tracas y cohetes se llamó a la celebración de la primera misa, oficiada por el Señor Obispo y la segunda por el Rector.
La comida fue servida al igual que la cena por el Gran Hotel de Cartagena y por gentileza de D. Carmelo Martínez Coll, teniendo numerosos invitados.
El cronista de "Mi Parroquia" dice en su artículo que pluma de oro quisiera tener para describir los actos que sucedieron por la tarde en el Barrio de Peral. Fueron actos que difícilmente se repetirán. Empezaron con el bautizo de la hija de D. Francisco Ayuso, Ingeniero de las obras para el abastecimiento de las aguas a la Base Naval, le impusieron el nombre de María Luisa, siendo padrinos su abuela materna y abuelo paterno.
Seguidamente se cantó la salve a la Virgen por el coro de señoritas y señores de Cartagena que organizaba la Señorita María de los Ángeles Aznar.
El momento solemne fue cuando al salir al atrio de la iglesia la vieron engalanada con tantas filas de banderas, gallardetes y estandartes que movidos con la brisa mediterránea alegraban la vista y la fiesta.
A los lados de la iglesia, dos tribunas ocupadas por distinguidas familias de Cartagena y Los Molinos. La plaza abarrotada de público, secciones de la Cruz Roja Molinense y de Cartagena, y otras entidades como el Ayuntamiento y la Marina. En la presidencia el Señor Obispo, el Alcalde D. Alfonso Torres y D. Juan Bautista Aznar. Se hizo el silencio y D. Juan Letang leyó el documento histórico, en el que destacamos lo siguiente:
"La voluntad decidida y la fe cristiana de los vecinos de este barrio, alentada y dirigida por su virtuoso y evangelizador cura rector Don José Esteban Díaz, concibieron la idea de restaurar la fachada de la Iglesia y ampliar ésta. Seria traicionar a la verdad si se silenciara el inmenso entusiasmo de todos los donantes apenas eran requeridos.
Afortunadamente Dios estuvo con nosotros, la idea tomó cuerpo y hemos llegado al día de hoy, donde podemos felizmente encerrar en una arqueta metálica las últimas palabras del prólogo de una obra de piedad.
En esta arqueta, donde con objetos del tiempo presente se ha de guardar este documento con las firmas de todos, como homenaje de adhesión al acto, debe guardarse también la promesa unánime del Barrio de Peral para que haga crecer esta obra que hoy comienza, hasta hacerla llegar al nimbo luminoso de la Virgen.
Del proyecto de las obras se puede decir, que el Ilustre Arquitecto Don Víctor Beltrí Roqueta adelantándose en el pensamiento le bastaron unos momentos para trazar el magnífico boceto de este frontis, rematándolo felizmente con la gentil figura de nuestra patrona.
Sólo falta para la realización de esta idea, el dinero, esta dificultad fundamental impediría en otro pueblo, ver terminada la obra.
En el Barrio de Peral con sus moradores tan cristianos como generosos, y tan nobles como amantes de su barrio, hijo mayor y predilecto de Cartagena, no se puede tener duda de su realización. Este Barrio que en su glorioso historial cuenta con el galardón honrosísimo de denominarse con el nombre del sabio inventor Cartagenero, Don Isaac Peral no puede permitir que no se alce un monumento digno de la fe que posee terminando el conjunto más bello y más armónico que ha de perpetuar el nombre de este Barrio, por haber hermanado la ciencia y la fe que son el pan y el agua, la luz y el perfume y la dicha de los pueblos civilizados.
Enterremos este documento, que no tiene más valor que el que le vais a dar con vuestro testimonio.
Así lo acreditaron el día del Apóstol Santiago del vigésimo sexto año del siglo XX y durante la regencia de Don Alfonso XIII, los Excelentísimos e Ilustrísimos Señores Don Vicente Alonso Salgado, Obispo de Cartagena; Señor Capitán General del Departamento Don Juan Bautista Aznar, Señor Alcalde de la ciudad Don Alfonso Torres López, y demás autoridades, y con ellos el Barrio de Peral, que al firmar este documento a manera de compromiso para volver en breve a este lugar al descubrimiento de la imagen de la Patrona que ha de rematar la Torre de la Iglesia
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Herramientas utilizadas y medalla conmemorativa (2)
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Al terminar este colosal discurso fue firmado por la presidencia y otras muchas personalidades, Alcalde del barrio D. Ángel Ros Barbero, algunos vecinos y el Párroco. Convenientemente plegado es depositado en la caja metálica junto con los periódicos locales "Cartagena Nueva", "El Porvenir", "El Eco de Cartagena" y uno de "La Verdad de Murcia". Mientras la banda de Infantería de Marina tocaba la Marcha Real, la gente sin descanso aplaudía enardecida, mientras el niño José García hacia bajar la piedra, después de ser bendecida por el señor Obispo. El señor Alcalde con paleta de plata y martillo del mismo material que le entrego D. Víctor Beltrí, dejó fijada, quizás para siempre, la piedra del anhelado monumento.
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Momento de la colocación de la primera piedra. A la derecha del Obispo D. Vicente Alonso Salgado, el alcalde de Cartagena, D. Alfonso Torres, y enfrente, el arquitecto D. Víctor Beltrí (2)
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Grande fue la alegría del párroco este día, y de la dedicatoria que escribió para "Mi Parroquia", reproducimos este párrafo:
"Ved aquí, el motivo justificadísimo de que "Mi Parroquia", por vez primera se viste de gala y ofrezca a su férvidos lectores, en colección completísima las fotografías, los trabajos, los prospectos, las reseñas y las liquidaciones que tienen intima relación con el acontecimiento suntuoso que nos ocupa, para que en cada domicilio del Barrio de Peral quede archivado perdurablemente cuanto en tan memorables días hicimos por nuestra madre y las generaciones venideras se enardezcan leyéndolo en el amor a María y lo transmitan más ardiente a los que le sucedan"
Y gracias al Sacerdote y los vecinos que obedientes guardaron esta hoja "Número Extraordinario de Mi Parroquia" de septiembre de 1.926, hoy hemos podido informarnos e informarles a todos.
En esta ocasión por excesivos gastos de papel, clichés e impresión no se repartió gratis. Solicitaban una peseta para sufragarlos y presentaban las cuentas con suma pulcritud, pero eso sí, casi siempre con déficit.
El 2 de noviembre de 1927 tuvo lugar una solemne Misa de Réquiem en recuerdo de nuestro Ilustre Paisano D. Isaac Peral y Caballero, con motivo del traslado de sus restos del nicho donde se encontraban al Mausoleo que aún existe. A él asistieron sus hijos Carmen, Isaac y Antonio, y sus nietos Isaac y Mariano, y autoridades competentes.
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Septiembre de 1927. Traslado de los restos de Isaac Peral al cementerio de Ntra. Sra. de los Remedios, Santa Lucía.
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Pasados los momentos de euforia, algunas puertas empezaban a cerrarse, los presupuestos subieron, de las primeras veintidós mil pesetas se elevaron a cuarenta y ochenta, y en algunas crónicas se habla hasta de ciento veinticinco mil pesetas.
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D. Pedro Segado, "El Torico" (2)
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Y se comenzaron a recibir donativos, no sólo del Barrio o Cartagena sino de otras partes de España así como de otras naciones:
Cuba, México, Argentina, Brasil y Filipinas. De su Majestad el Rey y de la Familia Real. El Señor Obispo regaló la imagen que corona la torre; la alcaldía de Cartagena colaboró con seis mil pesetas, el Alcalde del barrio, y como siempre los vecinos pusieron su corazón y cuanto dinero pudieron.
Por todo esto las obras continuaron, estando a cargo D. Pedro García Segado, maestro de obras del barrio, llamado cariñosamente "El Torico". Como anécdota de este personaje contaré que más tarde estrenó, por sus ideas políticas, la actual cárcel de San Antón, de la que también fue su maestro de obras.
Por otro lado, el incansable Sacerdote, seguía solicitando recursos para su Iglesia, esta vez encontramos en las Actas Capitulares de 9 de marzo que solicitaba protección para ésta, un reloj para la torre y el arreglo de las plazas anterior y posterior a la Iglesia, se le concedieron mil quinientas pesetas a cargo del "Capitulo de Imprevistos" y el arreglo de la plaza de la Iglesia denominada Carmen de Peral, con un presupuesto de dos mil quinientas diecisiete pesetas con sesenta y seis céntimos.
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17 de julio de 1927. Progreso de las obras (2)
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Los días anteriores a la inauguración, en la prensa local "El Porvenir"; y "El Eco", en las secciones "Notas Religiosas" se anunciaron las celebraciones para este evento y a los archicofrades y devotos del Corazón de María, se les recordaba oyesen la primera Misa Cantada a toda orquesta y asistieran a la procesión ataviados con el escapulario. Toda Cartagena sabía de la importancia de esta obra y lo irrealizable que en un principio parecía y se disponía a asistir tanto a las fiestas religiosas, como novenas, rosarios, procesiones, sermones y salves, así como a las verbenas, bailes y bonitos fuegos artificiales.
En esta ocasión el señor Obispo se hospedó en el Hospital de Caridad, y después de las confirmaciones del sábado día 22 de septiembre de 1928, fue obsequiado con una comida en casa de los Señores de López Pinto. Por la tarde tuvo lugar el final de la novena con una solemne Misa, en la cual comulgaron ochenta y seis caballeros y trescientas ocho señoras; y las conferencias ofrecidas por el Padre Brossa.
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Septiembre de 1928. Finalización del Monumento (3)
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A las once, se iluminó el Monumento, coronado por la imagen de la Patrona, el Inmaculado Corazón de María, según deseaba D. Juan Letang en su discurso de colocación de la primera piedra dos años antes y en cuya base el sacerdote introdujo en una botella una lista con los nombres de las personas que colaboraron en las obras. Así lo atestiguan unos escritos titulados, "Nuestro barrio, un lugar apetecible para vivir", de nuestra paisana, Erna Pérez de Puig, y creencia popular extendida entre todos los vecinos.
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Aspecto del monumento el día de su inauguración el 23 de septiembre de 1928 (2)
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También se hizo un himno, compuesta la música por el R. P. S. Iruarrizaga, D. Salvador Esteban (misionero) y letra de Don Juan Letang. Fue repartido mediante hojas impresas para cantarlo tanto en la bendición como en la procesión.
Según D. José Esteban, que fue el cronista de lo relatado, comentó que sería "simpático" que todos los asistentes al acto llevasen el alfilerrecordatorio, que había sido diseñado para esta ocasión. También se habían acuñado unas placas de hierro esmaltadas, con la imagen del Corazón de María para las puertas de las casas con la fecha del acto.
De la mano de la Virgen, que corona el monumento, arrancaría una cinta azul, que sería dada a besar al público, según orden establecido.
Por fin llegó el momento de la bendición y nadie tan contento como el Cura José Esteban, arropado por las autoridades religiosas, civiles, militares y todo el pueblo.
Don Juan Letang dio lectura a un extenso documento haciendo memoria de los dos años de trabajo, siendo muy aplaudido. El Padre Brossa y el señor Cura también tuvieron palabras para todos dando las gracias al pueblo por su colaboración. A continuación se cantó el himno, y tras la consagración de la Diócesis de Cartagena al Inmaculado Corazón de María, se celebró la procesión cerrando ésta la banda de Infantería de Marina con piquete, tambores y trompetas.
La nueva torre de estilo neogótico aparecía iluminada con verdadero gusto, majestuosa, con sus veintitrés metros de altura, construida con cemento armado. La imagen de piedra natural de tres metros y la corona de uno, la cual fue construida e instalada por Matías García, artesano y vecino del barrio. Estaba iluminada con siete reflectores eléctricos de enganche municipal. El corazón era transparente y en el interior un foco que lo hacía visible al igual que la corona a gran distancia, y al no haber ningún edificio en el ensanche, servía de faro a los barcos de nuestra bonita bahía. Por ese motivo los vecinos la llamaban cariñosamente "LA TORRE FARO".
Durante la Guerra Civil fue párroco D. Antonio Riquelme Miralles, que después sería capellán de las desaparecidas Siervas de Jesús. En este tiempo de guerra el templo sería totalmente devastado, convirtiéndose en cuartel y desapareciendo todas las imágenes, entre las que se encontraban el Inmaculado Corazón de María y el Cristo de Medinaceli.
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Imagen del Cristo de Medinaceli destruido en la Guerra Civil.
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Se erigió en parroquia en 1941, siendo Obispo Miguel de los Santos Díaz y Gómara, y su primer párroco Alfonso Navarro Ballesta.
En 1943, se entronizó en la torre la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, signo de los tiempos nacionalcatólicos.
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1943. Colacaión del Sagrado Corazón de Jesús en la torre de la iglesia.
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Actualmente, aparece en el Catastro a nombre del Obispado de Cartagena, un solar de 868 m. con 938 m. construidos, en la plaza Carmen de Peral nº 4, con una distribución de 556 m. que ocupa el templo, 13 m. el despacho parroquial, 287 m. el salón de la parroquia, y 98 m. la vivienda del párroco con entrada por la calle San Fulgencio. También comprende un atrio con dos pinos en la entrada principal del templo, propiedad de la parroquia.
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Una de las grandes villas construidas en este barrio y ya desaparecida. En su lugar se encuentra el Local Social de Barrio Peral. (4)
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En 1933, el cronista de la ciudad, Federico Casal, describe así las tres naves de las que consta el templo:
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El beato D. José Pavón Bueno
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En 1943, se enriqueció su imaginería con una Dolorosa, reproducción de la de Salzillo, y una Virgen del Pilar procedente de Zaragoza.
Actualmente, el altar mayor lo ocupan, junto al Sagrario, un Crucificado y el Inmaculado Corazón de María. Entrando, a la derecha, San Nicolás, San Antonio, la Dolorosa, el Corazón de Jesús y un cuadro con el dibujo del beato José Pavón Bueno, sacerdote fusilado en Barbastro el 12 de agosto de 1936. Y a la izquierda, el Cristo de Medinaceli, la Inmaculada, Santa Rita, San José, la Virgen del Carmen y la Milagrosa.
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Imagen de San Nicolás (4)
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Altar Mayor (4)
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La parroquia cuenta con unos 15000 feligreses, habiendo surgido de ella dos parroquias más: la de la Sagrada Familia y la de San Francisco de Asís en José Mª de Lapuerta.
Una curiosidad, el primer escalón de entrada al templo está a la altura de la cúpula del Gran Hotel.
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Fachada de la iglesia en los años 70.
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Fachada de la iglesia en la actualidad (5)
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Vista general del barrio (6)
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(...continuará)
Bibliografía
- "Barrio de Peral: sus orígenes e historia". Julia Vázquez Aragón y otras. 1998.
- "Cartagena entrañable". Isidoro Valverde. 1966.
- "Guía de Cartagena". Federico Casal Martínez. 1933.
- "Cartagena 1874-1936 (Transformación urbana y arquitectura)". F. Javier Pérez Rojas. 1986.
- "El patrimonio de Cartagena y sus gentes (1995-1999)". José Monerri Murcia. 2001.
- www.cartagena.es
(1) Col. Eduardo de la Cotera Molinero. Alcaraz Cómic Librería.
(2) Extraida del libro "Barrio de Peral: sus orígenes e historia". Julia Vázquez Aragón.
(3) Foto Casaú. CEHIFORM.
(4) Colección Salvador Zamora.
(5) Fotografía de Bernardo_vnt.
(6) Fotografía de Juan de Dios Sáez