LAS CALLES




1902. Mercadillo. La Puerta de Murcia, centro neurálgico de la vida mercantil, debe su nombre al acceso sito en ese punto de la muralla que cercaba Cartagena durante el reinado de Felipe II. Fue demolida en el año 1776, abriendo así una amplia salida a la ciudad. (1)
En la Puerta de Murcia tenían su parada los tranvías que llevaban a los diferentes barrios. Allí se aglomeró el comercio más floreciente y casas tan bellas como la que se encuentra en primer término, construida en 1906 por Víctor Beltrí. Junto a ésta, la administración de lotería que aún perdura. Al final de la calle, en la Plaza San Sebastián, se distingen el Ateneo y el Gran Hotel. En la parte superior de la fotografía vemos el molino que da nombre al cerro del “Molinete” (2).
Al desplazar el puntero sobre la foto podemos ver en primer plano los famosos “Ford T”, el primer coche fabricado en cadena por Ford. Haciendo esquina la famosa tienda de telas de “El Catalán”.
1925. Panorámica de la Puerta de Murcia desde el Palacio Pedreño. A la izquierda el edificio Matrán. Haciendo esquina con la calle Santa Florentina, el Banco Hispano Americano. A la derecha, dos “galeras” tiradas por un caballo esperan ser contratadas para algún servicio. (2)
Si desplazamos el puntero sobre la foto, veremos a la izquierda una postal de 1901 con los tranvías de “tracción a sangre” y a la derecha una vista más reciente de los años 60. Esta vez con los “Seat 600” y el ya clausurado Cine Mariola.
Calle del Carmen, antaño llamada Arrabal de San Roque y por breve tiempo Tomás Maestre. Una vía urbana con importantes edificios de estilo modernista y con gran proyección de futuro, en la que se asentaron grandes almacenes de todo tipo, y que junto a las Puertas de Murcia y la calle Mayor forman el llamado centro de la ciudad.
1909. Fotografía coloreada de la calle del Duque. En esos tiempos lugar de cuantioso tránsito, puesto que en esa zona proliferaban colegios tales como Las Graduadas, La Misericordia o el Patronato, además de gran cantidad de comercios.
En el interior de la casa de Pedro Conesa, en el número 18 de las Puertas de Murcia, encontramos un interesante pasaje modernista que fue construido en 1891 con una cubierta de cristal, hoy desaparecida, sostenida por pilares de hierro de fundición. Este pasaje, de innegable valor artístico y arquitectónico, fue en su origen una galería comercial. A la derecha la Subida de San Diego (2), paso obligado de mercancías que venían de la estación de ferrocarril y de Santa Lucía, especialmente de la Fábrica de Cristal.
La calle Gisbert se abrió en 1878, demoliendo el monte de La Concepción, para conectar la calle Caridad con el nuevo muelle de Alfonso XII. A la derecha, la Plaza de Toros, inaugurada en agosto de 1854 y por lo tanto, la más antigua de la Región. Al fondo se aprecian las Escuelas Graduadas y el barracón del Cinematógrafo El Brillante.
La Muralla del Mar. Explanada entre los baluartes de la muralla y la colina de la Concepción. Escuela de Guardiamarinas, inaugurada en septiembre de 1810. (2)
1904. El Muelle de Alfonso XII, conocido como Paseo del Muelle, albergaba cafés, atracciones y casetas de distintos grupos sociales, y una serie de pabellones donde, en la época de Feria, se celebraban diferentes eventos.
La calle Mayor, que en otros tiempos se llamó “Rua Principal”, “calle de la Marina Española” o “Isaac Peral”, es lugar de encuentro de los cartageneros que frecuentan sus bares y cafeterías. En ella encontramos la Casa Llagostera, típicamente modernista y decorada con abundantes elementos cerámicos, el Casino de Cartagena, la contigua Casa Cervantes y, al final de la calle, el Ayuntamiento.
La calle de la Maestranza, hoy conocida como calle Real, debe su nombre al hecho de que en ella estuvieran las famosas Casas Reales o cuarteles del Rey. Fue embellecida con fuentes y un gran paseo de palmeras cuando era alcalde Don Alfonso Torres.

(1) Imagen extraida del libro “Nuestro pasado fotográfico. Cartagena inolvidable”, María Manzanera.
(2) Colección Eduardo de la Cotera Molinero. Alcaraz Cómic Librería.